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Esta Navidad del 2005 nos trae algo nuevo. Además de los regalos, de los polvorones y de los villancicos, nos trae una nueva edición del popular juego “Joder al Catalán”.

Tal vez mucha gente no lo sepa, pero este juego se viene practicando desde tiempos remotos. De vez en cuando, cuando alguien se acuerda o a alguien se le cruzan los cables, se juega una partida.

No me quiero extender en esto, pero algunas de las más importantes han sido el Corpus de Sang (1640), la Guerra dels Segadors (1640-1659), el Decreto de Nueva Planta (1716), la ocupación francesa (1808-1814), las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco (1939-1975), etc.

Para todas y cada una de estas partidas han existido una serie de motivos (tampoco voy a entrar en eso ahora). Pero… ¿Cual es el motivo esgrimido esta vez? Repasemos los hechos:

Resulta que hay una serie de señores que forman el Parlament de Catalunya. Estos señores han sido elegidos por el pueblo catalán en unas elecciones democráticas para que los represente. Habrá quien este de acuerdo con ellos y habrá quien no lo esté. Pero el pueblo los ha elegido y en eso consiste la democracia, precisamente. Hasta aquí de acuerdo ¿verdad?

Un buen día a estos señores se les pasa por la cabeza que el actual Estatut tiene que ser modificado. El contexto político, económico y social de España y de Catalunya no es el mismo actualmente que cuando fue redactado allá por en el año 1979, y en su opinión el Estatut necesita de una serie de reformas. Hasta aquí, nada anormal, ¿verdad que no?

Bien, entonces estos señores redactan lo que para su entender y opinión debe ser el nuevo Estatut. Lo presentan a votación en el Parlament y resulta que es aprobado por más de un 90% de los votos.

Estos señores cogen entonces el Estatut, lo doblan con cuidado, lo meten en una cartera y cogen el puente aéreo para ir a Madrid a presentarlo en sociedad.

Los representantes del Parlament piden a las Cortes que se vote su toma en consideración. No su aprobación, sino su toma en consideración, que no es lo mismo.

Es decir, que no llegan a las Cortes diciendo “Aquí traemos esto. Si os gusta, bien, y si no os jodeis”, sino “Aquí traemos esto para que entre todos lo hablemos y nos pongamos de acuerdo” El matiz es muy importante, porque el Partido Popular votó en contra incluso de sentarse a hablar.

Vale. La propuesta de toma en consideración del Estatut se aprueba, sí. Pero mucha gente coincide en que el nuevo Estatut es anticonstitucional y nada solidario para con el resto de España.

Bien, puede ser que lo sea y puede ser que no. No voy a valorar eso aquí. Pero si lo es… ¿Tan difícil es negociar? ¿Tan difícil es hacer las cosas bien? ¿Hay que rasgarse las vestiduras? ¿Hay que ponerse en pie de guerra? ¿Es que no podemos ir todos de buen rollo de una reputísima vez?

Pues no señor, hay que hacer un boicot.

Y encima, ese boicot va a gozar del dudoso honor de ser la primera vez que se juega una partida del famoso juego de partirle la cara a los catalanes estando disfrutando todos de una democracia.

Cuidado, que no pretendo aquí comparar el boicot con el Corpus de Sang, ni voy a ser yo el que afirme que todo esto nos lleva sin remedio a una segunda guerra civil (a estas alturas ya lo ha pronosticado más de un alarmista)

Sigamos con el boicot ¿En qué consiste el boicot? Pues en no comprar productos de marcas cuya sede se encuentre en Catalunya, básicamente. Hay quien puntualiza que solamente se castigue a marcas que hayan apoyado públicamente al Estatut, pero al fin y al cabo nadie –excepto cuatro paranoicos- va a ir al supermercado con una lista de estas marcas en el bolsillo, sino que dejará de comprar todas aquellas marcas que le suenen a catalán o tengan su sede en Catalunya. A eso militarmente se le llama castigo preventivo. Es decir, se golpea a alguien “por si acaso” como hizo Bush con Iraq.

En definitiva, que como para algunos la culpa de la más que previsible ruptura de España en mil pedazos es de los catalanes (de todos los catalanes) lo que se pretende es fastidiarlos económicamente (a todos los catalanes). Es decir, haciendo que las empresas que venden sus productos fuera de Catalunya pierdan dinero y probablemente tengan que cerrar las puertas.

Pero -hablando de nuevo en terminología militar- resulta que hay algo llamado daños colaterales. Me explico. Si un empresario catalán pierde dinero por culpa del boicot, es posible que tenga que despedir trabajadores. ¿Quién le prohíbe entonces quedarse solamente con los catalanes y echar a la calle a los que son de fuera? ¿Y si todos hicieran lo mismo? Imaginen esta situación en las oficinas de –por poner un ejemplo- Codorniu:

Sr. Codorniu – ¿Usted de donde es?
Trabajador 1 – De Sevilla.
Sr. Codorniu – Pues a la calle. ¿Y usted?
Trabajador 2 – De Terrassa.
Sr. Codorniu – Pues usted se queda ¿Y usted?
Trabajador 3 – Yo soy extremeño.
Sr. Codorniu – Pues ala, a la puta calle ¿Y usted?…

Impensable ¿verdad? Pero… ¿Alguien podría reprocharle algo moralmente al Sr. Codorniu? No, en absoluto. Serían daños colaterales, simplemente.

Como daños colaterales serán los que sufran ciertos partidos políticos en las próximas elecciones. Tal vez haya quien deje de votar al tripartito por culpa del boicot, pero por seguro que el PP perderá votos si el boicot prospera y hace daño (y no quiero insinuar que el PP tenga algo que ver con el boicot, ¿eh? O sea…para nada, para nada, para nada)

En fin, para terminar me gustaría decirles una cosa a los que piensan llevar a cabo el boicot:

No me sean borricos, señores. Piensen las cosas por ustedes mismos, no se dejen influir por las voces catastrofistas de turno. Que no es para tanto, que esto no es Yugoslavia, que no se va a romper nada, que no se va a arruinar nadie.

Y a los que lo promueven, a los que inyectan mala leche en la gente, a las voces del rencor y la envidia, a los partidarios de golpear antes que de escuchar, a los que sufren de ese anticatalanismo rabioso y furibundo, a los que quieren joder a los catalanes con un Corpus de Sang económico, solo quiero hacerles una pequeña recomendación de buen rollito:

Los productos catalanes son muy bueeeeenos, el cava catalán es muy bueeeeeeno. La butifarra catalana es muy bueeeena…

Y si no la habéis probado nunca yo os invito a que os comáis la mía por tiempos.

Bueno, por fin esta aquí mi nuevo juguete. Os hablo de una cámara réflex digital Konica Minolta Dynax 7D.

La he comprado por Internet, concretamente en www.dooimagen.com. Por cierto, recomiendo esta tienda online. Buenos precios, plazo de entrega cumplido a rajatabla y un trato exquisito las dos veces que les llame por teléfono. Y no, no tengo comisión.

Como ya he dicho la pedí a través de Internet el día 24 de noviembre, hice un ingreso del 10% del total de la factura el día siguiente, que era viernes. La confirmación del ingreso les llego a ellos el lunes, y ese mismo día pidieron los productos. Les llegaron el jueves (el manual de la cámara viene en alemán, así es que más o menos se imagina uno de donde viene), y de inmediato me la enviaron. El día siguiente, viernes 2, la tenía en mi casa.

La cámara tiene mas botones que un reactor. Uno esta acostumbrado a una réflex de película de las de toda la vida (últimamente a una Dynax 5), y ahora se encuentra con un aparato al cual se le puede configurar absolutamente todo. En fin, paciencia.

Espero poder mostrar pronto algunas fotos hechas con la 7D. De momento no la he podido probar todo lo que hubiese querido porque el tiempo no ha acompañado. A ver el fin de semana como se porta.

Seguiremos informando.