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Ayer mismo terminé de leer el último libro de Dan Brown, La Fortaleza Digital. Hace pocas semanas que ha sido editado, pero en realidad es el primero que escribió el autor norteamericano allá por el año 1.996. Al igual que ha pasado con La Conspiración y Ángeles y Demonios se ha editado siguiendo el rebufo de su opera prima y súper pelotazo de ventas, El Código Da Vinci.

El libro… pues que quieren que les diga. No esta mal, pero no es para tirar cohetes, la verdad. Tiene las mismas virtudes y defectos que El Código Da Vinci, es decir, se lee rápido y bien, la historia atrapa bastante –sobretodo a un informático aficionado a la criptografía como yo-, y tiene los personajes típicos en este tipo de relatos, a saber;

- El protagonista masculino. Chico bueno y guapo, enamorado de…
- La protagonista femenina. Chica guapa, es muy buena y esta muy buena, y es superinteligente.
- El jefe de la chica. Muy bueno al principio pero no-sé no-sé al final.
- El malo malísimo. Pero malo de cojones, ¿eh?
- El personaje semicómico que suelta comentarios semigraciosos fuera de lugar.
- Etc, etc.

En definitiva, una historia normalita y bastante previsible pero que se deja leer, personajes demasiado típicos, y pocas sorpresas.

Bueno, pensándolo bien… sí que guarda un par de sorpresas. Veamos.

En la introducción, el amigo Dan Brown explica que ha vivido un año en Sevilla, y que todo lo que ha escrito lo ha hecho con el mayor cariño por Sevilla y por España.

Y yo digo que menos mal que lo ha hecho con cariño. Si llega a estar mosqueado no quiero ni pensarlo. Y es que teniendo amigos así, ¿quién necesita enemigos, eh Dan?

Yo no pongo en duda que el autor haya vivido en Sevilla, pero no sé exactamente en que época. Tal como lo cuenta, parece como si hubiera visitado la capital andaluza en los años cuarenta, en plena posguerra, pero teniendo en cuenta que nació en el 1964, pues no me salen las cuentas.

Más bien me parece que ni siquiera sabe donde esta España (y mucho menos Sevilla) y que le suena el nombre de algún cartel de una corrida de toros. Probablemente crea que España está al lado de México, y que el nivel de desarrollo del país sea comparable al de Somalia o Etiopía (con todos mis respetos hacia estos dos países).

En cualquier caso la novela está ambientada a mediados de los noventa, y sobre España en general y Sevilla en particular, el amigo Dan nos cuenta cosas como estas:

- Sobre la sanidad: “La clínica de la Seguridad Social era como un siniestro set montado para una película de terror de Hollywood. El aire olía a orina… Una mujer sangrando… Una pareja joven llorando…Una niña rezando… Becker llegó al final del oscuro vestíbulo. La puerta de su izquierda estaba ligeramente entreabierta y la abrió. Estaba completamente vacío, excepto una anciana marchita, desnuda en un catre, peleándose con su calientacamas». «Becker moriría. Un pulmón perforado era fatal, quizás no en lugares del mundo más avanzado médicamente pero en España era fatal”

- Sobre las comunicaciones: “Becker se metió en la cabina. Antes de que hubiera terminado de marcar el prefijo internacional, le salió una grabación: “Por favor cuelgue e intente su llamada más tarde”. Conseguir una conexión internacional desde España era como una ruleta, todo depende del momento y de la suerte”

- Sobre la Giralda de Sevilla: “Las escaleras eran empinadas, aquí habían muerto turistas. Esto no era América, no había señalizaciones de seguridad, ni pasamanos, ni avisos sobre pólizas de seguros. Esto era España. Si uno era lo suficientemente estúpido para caerse, era tu propia culpa, independientemente de quién construyó las escaleras”

- Sobre las fuerzas del orden: La policía se caracteriza por su afición a aceptar sobornos y los agentes encienden un Ducados mientras miran fijamente el cartel de «No fumar». «Creo que hay que dar por seguro que tenemos los recursos para sobornar a unos cuantos policías españoles», dice el director de la Agencia de Seguridad Nacional para la que trabaja Becker. Hasta los turistas están al tanto de la escasa ética de los uniformados. «He oído historias sobre la corrupción en la Guardia Civil Española», hace Dan Brown decir a un alemán

En fin, que mientras relata que en centro de criptografía de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense cuentan con un superordenador con tres millones de procesadores (sí, tres millones), en España no se puede establecer una comunicación telefónica decente y que aquí uno se muere con un pulmón perforado. Pues vale.

Y por fin, la ultima sorpresa: en la última pagina del libro, justo después de que la historia haya llegado a su fin y los protagonistas guapos e inteligentes ya sean felices y coman perdices, esta escrita la siguiente serie de números. Evidentemente, se trata de un mensaje cifrado:

128-10-93-85-10-128-98-112-6-25-126-39-1-68-78

Vale, pensé yo, por lo menos me distraeré un rato intentando descifrarlo. Hay quince números, con lo que se me desmonta la opción de la Clave del César, descrita en la novela y en el libro Criptografía para torpes.

En este caso no tenemos letras, sino números. Ya pensaré luego como pasarlos a letras – me dije yo-. Probablemente sean números de pagina o de capitulo, y el valor a sustituir sea la primera letra, ya veremos.

Bien, la Clave (o Código) del César se basa en una serie de letras que colocadas en una cuadricula se leer de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha. Por ejemplo, la siguiente serie:

ELRANUDMUGEANALN

Al tener 16 letras se dividiría en cuatro grupos de cuatro letras, y se colocarían uno encima de otro, así:

ELRA
NUDM
UGEA
NALN

Con lo que leyendo de arriba hacia abajo obtendríamos esto:

ENUNLUGARDELAMAN

E insertando hábilmente unos espacios, esto:

EN UN LUGAR DE LA MAN
¡
Que como todos sabemos (excepto Dan Brown, seguramente) es el principio de la novela mas famosa escrita en lengua castellana.

Pero como la clave del libro solamente tenia 15 números, pensé en dividir. Tenia que hacer tres grupos de cinco números o cinco grupos de tres números… igual eran fechas… o cinco grupos pagina-párrafo-letra, o…

Bueno, no les voy a aburrir con mis elucubraciones. El caso es que hay un error tipográfico, no se si en una tirada especial, o solamente en la versión en español. Falta un número. La cadena debería ser esta:

128-10-93-85-10-128-98-112-6-6-25-126-39-1-68-78

Dieciséis números, que se corresponden con dieciséis números de capitulo. Solamente hay que buscar la primera letra del capitulo indicado, hacer una tabla del Código del César, y encontrar el mensaje.

Muy bonito, sobretodo si se tiene la versión en ingles del libro. Con la versión traducida al español solo se obtiene un galimatías sin sentido, evidentemente. ¿Ha pasado el traductor de buscarse la vida para que aparezca un mensaje o es un regalo de Dan Brown para sus queridos lectores españoles?

En fin, Sr. Brown, si en algún momento lee estas humildes líneas (o mejor dicho, si alguien se las traduce, porque no creo que hable usted español), tenga en cuenta un par de cositas:

- La maquina Enigma no pesaba doce toneladas. Era del tamaño de una maleta mediana y pesaba unos veinte kilos. ¿Es que no ha leído el Criptonomicón?
- Un virus puede ser perfectamente examinado sin necesidad de ejecutarlo, por tanto no debería representar tanto problema para un ordenador que intente desencriptarlo.
- El Principio de Bergofsky no existe. Solo es una licencia artística, al igual que las cadenas mutantes (¿Qué coño es una cadena mutante?)
- La bomba atómica que sus compatriotas dejaron caer sobre Nagasaki sí estaba formada por plutonio, causante de la reacción nuclear.
- ¿De verdad considera que una clave de acceso de cinco caracteres es segura? ¿Lo consideraría así la jefa de criptografía de la NSA?
- Si alguien baja una copia de un programa de Internet, y a continuación ese programa es modificado, eso no afecta en nada a la copia que se ha bajado anteriormente.

- La Giralda no tiene escaleras, sino rampas.
- El ayuntamiento de Sevilla no esta en la Plaza de España.
- ¿En España se venera a San Cristóbal Colon? No soy un experto en el tema, pero a mi me parece que no, ¿eh?
- Y por cierto… ¿el escroto? ¿En la Catedral? Jodeeeeeer.
- La bebida típica de España es el zumo de arándanos con vodka, según usted. ¿No se estará haciendo la picha un lío con la sangría? ¿Sabe usted lo que le pueden llamar si entra en un bar y pide zumo de arándanos con vodka, Sr. Brown?
- Hablando de la Giralda, no mide 140 metros, sino 97,5. Y no se construyo en el siglo XV, sino en el año 1184 (Sí, Sr. Brown, eso es el siglo XII)
- El hotel Alfonso XIII no es de cuatro estrellas, sino de cinco, y no es pequeño, es enorme.

Y así, muchas otras cagadas.

En definitiva, que me leí El Código Da Vinci por curiosidad, y me he leído La Fortaleza Digital por el mismo motivo, pero creo que, entre unas cosas y otras, mi curiosidad por este autor y su obra ha quedado ya más que satisfecha. Al menos hasta que le eche un poco mas de imaginación al tema y se documente correctamente antes de sentarse a escribir una novela.

Nota final: ¿Quieren convertirse en un nuevo Dan Brown? Sigan este enlace y creen su propia historia en el más puro estilo del autor norteamericano.