No se me ocurrió otra cosa que contarle la siguiente historia:
Imagina que de pequeño te enseñaron a comer macarrones. Comer macarrones es muy sencillo, solamente tienes que pincharlos con el tenedor y llevártelos a la boca. Es fácil, y requiere un aprendizaje realmente corto. Pasan los años y sigues comiendo macarrones porque crees que no existe ninguna otra comida. Ya dominas más o menos el tema. Incluso sabes echarles queso rayado antes de comértelos.
Entonces llega alguien y te pregunta: ¿Qué comes? Y tú respondes: macarrones.
El otro te pregunta: ¿Sólo comes macarrones? A lo que tú contestas: Sí, claro. Solamente sé comer macarrones.
Y el otro de dice: Yo te ofrezco otra cosa, mientras te muestra un plato de langostinos de Sanlucar de Barrameda del tamaño de un plátano de Canarias cada uno. ¿Quieres probar los langostinos? Te pregunta.
A lo que tú respondes: No, no quiero langostinos, no sé pelar langostinos, solamente sé comer macarrones. Pinchar macarrones con un tenedor es mucho más fácil que pelar langostinos.
¿Y no quieres aprender a pelar langostinos, para si poder comer algo mucho mejor que los macarrones? Y tú respondes: No, no tengo ningún interés en aprender a pelar langostinos. No sé como saben los langostinos, así es que prefiero seguir comiendo macarrones, que ya sé cómo se hace. Además, pelar langostinos es muy difícil, y yo no quiero aprender nada más.
El te pregunta sorprendido: ¿Y vas a pasarte la vida comiendo macarrones solamente por el hecho de no querer aprender a pelar langostinos?
Y tú respondes: Sí.
Y así te quedas tú. Comiendo macarrones y sin probar los langostinos por el simple hecho de que cuando empezaste con esto de la informática y los ordenadores alguien que solamente sabía comer macarrones te enseñó un poco lo que es Windows y te dijo que comieras macarrones, que son muy buenos, y muy fáciles de comer. Y que no hicieras caso a nadie que intentara enseñarte a pelar langostinos, que no merece la pena.

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